Es paradójico comprobar que los adolescentes se pasan el día colgados a los móviles y cada vez es más difícil, si no imposible, poder comunicarnos con ellos...
Cuando salimos a la calle, montamos en un autobús, vamos al cine o damos un paseo, no es raro ver a casi todos los adolescentes con su móvil en los bolsillos, charlando con una jerga especial o enviando mensajes a una velocidad que ya hubieran querido conseguir muchos psicomotricistas. Según las estadísticas de los principales operadores de telefonía móvil, cada terminal envía al día una media de veintinueve mensajes
¡veintinueve! Este dato nos puede dar una idea de la cantidad de dinero que mueven la telefonía celular y de la realidad de la adicción a los móviles.
Los adultos solemos utilizar el móvil de forma racional, para recados cortos, para acceder de manera rápida a todo tipo de información, para estar comunicados mientras nos desplazamos, etc. Además, se ha convertido en una potente herramienta de trabajo. Pero el análisis del uso adecuado o inadecuado de los móviles por parte de los adultos no es el tema central de este artículo a no ser, y aquí todos tendremos que reflexionar, por la influencia, adecuada o no, que podamos tener sobre los adolescente.
La inmensa mayoría de los chicos y chicas de entre 12 y 17 años tienen celular, exactamente el 78% de ellos en Estados Unidos. Y muchos padres de estos adolescentes están preocupados por el uso que sus hijos hacen del teléfono.
Es cierto que el celular tiene riesgos pero también lo es que se trata de una herramienta que puede dar más seguridad a los adolescentes. Para minimizar los primeros y potenciar la segunda, existen una serie de consejos muy útiles que los padres pueden seguir.
¿que arias tu para que no se siga propagando una mala manipulación de los celulares, y que genere cambio para el desarrollo de tu propia personalidad?
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